Las Decisiones de los Instrumentos Automatizados en la Esfera de la Privacidad #Privacy #IAPP #MhijoElRobot

Referirse a robots (e instrumentos automatizados) sugiere en demasía una relación directa con la ciencia ficción, el futurismo y aquellos términos que utópicamente pueden ser aceptados pero que en la actualidad no reflejan la realidad de una sociedad.

Ahora, si nos referimos a una persona como tal (integrante de la raza humana), podemos establecer que es aquella susceptible de ser alcanzada por la esfera jurídica de los derechos y obligaciones. En este ámbito, también se consideran personas a las jurídicas y de hecho así lo establecen en su inmensa mayoría los distintos códigos civiles de las naciones que se basan en un sistema jurídico creado y alineado con del pacto social.

En este orden entonces, dentro del término personas parecería no haber espacio para los instrumentos automatizados avanzados que cuentan con características semejantes (o mejor desarrolladas en algunos casos) a los humanos, tales como inteligencia artificial o la robótica. De hecho los derechos fundamentales alcanzan a todas las personas y no a estos últimos. Ahora bien, el proceso inverso también parecería el más lógico: una persona puede defender y hacer valer sus derechos fundamentales frente a un tercero (de carne y hueso) pero ello no tendría injerencia sobre lo que no es objeto de obligaciones ni responsabilidades: una máquina. Así las cosas se desprende que un artefacto puede entonces vulnerar la intimidad de una persona sin que ésta pueda invocar el principio de seguridad jurídica ni las normas que habitualmente le protegen.

Si la intimidad, representa un bien personal de apreciación interior necesaria para el crecimiento y desarrollo de la libertad personal, y de ningún modo puede limitarse o vulnerarse en su goce, entonces ¿cómo puede ser posible que el avance tecnológico automatizado viva con “inmunidad” frente a la regulación referida a la protección de los datos personales, a la salvaguarda de la intimidad y al enaltecimiento de la autodeterminación informativa, al vulnerar los mismos?

Aunque muy pocas personas lo han advertido, la llegada de los robots de uso personal y doméstico coincide con la llegada y masificación de los ordenadores personales por el año 1983 y de ahí en más hasta la actualidad. En ambos casos, su desarrollo ha sido meteórico. Mientras que los ordenadores se han masificado en el uso cotidiano e incorporado como un elemento más de la sociedad de la información, los robots han desarrollado una capacidad de inteligencia artificial que en algunos casos podría superar a la humana, y su aceptación por parte de las personas corresponde más a países de Asia, como Corea del Sur y Japón. En la actualidad, su diversificación en esas regiones crece a pasos agigantados lo que pronostica que para el año 2012, solamente en Corea, el 50% de la población contará con alguna clase de robot doméstico en sus hogares

unque muy pocas personas lo han advertido, la llegada de los robots de uso personal y doméstico coincide con la llegada y masificación de los ordenadores personales por el año 1983 y de ahí en más hasta la actualidad. En ambos casos, su desarrollo ha sido meteórico. Mientras que los ordenadores, smartphones y tablets se han masificado en el uso cotidiano e incorporado como un elemento más de la sociedad de la información, los robots han desarrollado una capacidad de inteligencia artificial que en algunos casos podría superar a la humana, y su aceptación por parte de las personas corresponde más a países de Asia, como Corea del Sur y Japón. En la actualidad, su diversificación en esas regiones crece a pasos agigantados, ya que solamente en Corea del Sur, el 50% de la población cuenta con alguna clase de robot doméstico en sus hogares, o una especie de casa automatizada enlazada a la Internet De las Cosas (IOT).

Que un autómata  tome decisiones como matar, robar o lesionar a una persona u otro instrumento, no significa que esté funcionando mal, ni siquiera que tenga una falla mecánica de la cual la compañía fabricante es la responsable. En todo caso puede deberse a la evolución de su propia inteligencia artificial, a la adquisición de sentidos y al ambiente que lo rodea o le mantiene inmerso. Por lo tanto, si bien para la sociedad, para la ley y para las personas, el actuar de este instrumento automatizado será inmoral, ilegal, inaceptable o condenatorio, contrario a la vida misma, ello no quiere decir que se deba a un mal funcionamiento, sino a una determinación basada en la inteligencia y estímulo de los instrumentos automatizados. Mecánicamente no existiría desperfecto.

Para el caso concreto, los fabricantes de armas, una vez que éstas son vendidas no han sido imputados de responsabilidad por las muertes causadas por las personas que las usan. Entonces, si una empresa ha cumplido con las exigencias impuestas por el gobierno y por la comunidad internacional al punto de que solamente debería responder a los reclamos derivados del alcance de la garantía por desperfectos, ¿por qué razón sería responsable por el “mal actuar” de un instrumento automatizado? Y de hecho, gracias a accidentes sufridos anteriormente, las compañías han aprendido a deslindar responsabilidades por el mal manejo automatizado de las máquinas.

La pregunta es ¿Cómo lo solucionamos?