#R2D2 Ya Protegía Nuestra Intimidad. #StarWars

Y no es raro que en la ficción, un androide perteneciente al ejército de los buenos (Rogue Squadron) se alíe con un personaje místico con deseos de justicia, como lo es un #Jedi. Ambos poseen aquello que a la sociedad muchas veces le cuesta promover: buenos valores y un código de honor. Gracias a ello, en la Saga Star Wars (La Guerra de las Galaxias), su asociación para combatir el mal (bajo el mando de Darth Vader) fue obra del destino. Entonces, toda la sociedad, incluyendo quiénes leen este trabajo y por supuesto quién lo escribe pueden ser amigos de R2d2 (Ar-tu-ri-to), un instrumento automatizado que a todos les dio clases de buenos valores, por encima de las actitudes de muchos hombres, allá por 1977, cuando se proyectó por primera vez La Guerra de las Galaxias, Episodio IV, Una Nueva Esperanza (el primero de ellos en ir a la pantalla grande). Pero ¿quién es R2D2? Es un androide de baja estatura, con dos ruedas adelante y una trasera que lo mantienen inclinado 45 grados hacia atrás y que ha sido el fiel servidor y confidente de la Princesa Leia, quién en la Saga de Star Wars, fuera perseguida por el Imperio de los Sith, con el apoyo del malvado Darth Vader (quién fuera su padre) para asesinarla ya que ella era la heredera directa al gobierno de la República, derrocado por el Imperio. Cuando finalmente dan con la Princesa Leia, la hacen prisionera, pero no sin que ella previamente, le entregue a R2D2, información digitalizada sobre la ubicación de la base de los rebeldes y sobre las vulneraciones del sistema de defensa del Imperio, por si los primeros decidían perpetrar un ataque que los pudiera conducir a la libertad de varias sociedades planetarias. Las instrucciones de la Princesa fueron claras: solamente podría acceder a dicho mensaje, su tío Obi-Wan-Kenobi, antiguo Jedi y defensor de la República. Por así decirlo, la misión de R2D2 era la de dar con el paradero de Obi-Wan y entregar el mensaje, pero también debía proteger dicho legado de las ambiciones de los soldados del Imperio (y del propio Darth Vader) y de oportunistas que querrían vender la información en el mercado negro, pero sobre todo, proteger su integridad. Si los datos caían en manos equivocadas, podría significar el fin de la república y la matanza de todos los rebeldes allegados a la princesa Leia. Ahora, lo destacable de esta historia es que R2D2, siendo un instrumento automatizado, a través de su conjunto de valores, logra determinar quién es bueno y quién es malo, hasta dar con Obi-Wan-Kenobi para enseñarle el mensaje de la princesa. La determinación de la conducta de este androide es digna de copiar hasta por parte de los humanos, y el mensaje que este filme le deja a la sociedad, es que tanto las personas como los instrumentos automatizados, pueden tomar las decisiones correctas, basados en valores pre establecidos, en sus propios códigos de honor y en los principios. Incluso, a pesar de que la princesa Leia le ordenara a R2D2 que le mostrara el mensaje a su tío y solamente a él, lo cierto es que, el androide, por su propia convicción y por sus valores, decide por sí mismo, compartir la misma con una segunda persona: el aprendiz de Jedi, Luke Skywalker, el héroe de la saga. Un ejemplo digno de seguir, que seguramente se podrá aprovechar gracias a la incorporación de un código de conducta entre las relaciones de las personas y los instrumentos automatizados, que garantice una “autodeterminación informativa In Totum”.