El Camino Exitoso del Smartwatch. Tecnología Disruptiva

Me atrevo a vaticinar que en los próximos años, así cómo sucedió en el 2007 con la llegada del #iPhone y luego en el 2013 con la masificación de #WhatsApp, todos llevaremos un #smartwatch (teléfono inteligente, conectado a nuestro móvil) en la muñeca y dependeremos de él para las tareas más sencillas del quehacer cotidiano. Y ésto es así porque su uso es tan, pero tan sencillo, que produce adicción. No importa la marca o el modelo. Si usamos un smartwatch, veremos cómo se simplifica notablemente atender una llamada, verificar el sms o el mensaje de WhatsApp que nos envían, recibir un aviso del Calendario o de las Tareas, o hasta leer el encabezado de nuestros e-mails ¿Por qué? Porque nos acostumbraremos a hacer todo eso sin necesidad de retirar el celular de nuestro bolsillo o cartera. Entonces, esa simplicidad de uso, se impondrá definitivamente en nuestras vidas. Es lo que se denomina “Tecnología Disruptiva” (Disruptive Technology), porque llega para “romper” con los paradigmas anteriores y provoca que todas nuestras costumbres de vida ya aceitadas, se adapten nuevamente a esta nueva forma. Así como todo el mundo ahora aprovecha un tiempito libre para mandar y recibir material por WhatsApp (en vez de salir a fumar), lo mismo sucederá cuando tengamos el smartwatch con nosotros. De hecho, cuando no lo tengamos y estemos utilizando un reloj convencional, nos pasará que giraremos la muñeca para ver quién nos envía un mensaje, cada vez que suena nuestro smartphone. A ello debemos sumarle el hecho de que las grandes compañías han invertido muchísimo dinero en toda una maquinaria comercial de nuevas Apps dedicadas en exclusiva a los smartwatches, y que se ha visto potenciado con la llegada del Apple Watch al mercado.

Pero ello también modifica otros parámetros de la vida misma. A modo de ejemplo, lo que sucede en #Uruguay con las normas de #RENAEMSE (RE.NA.EM.SE), que prohíben el uso de celulares y otros medios de comunicación dentro de instituciones bancarias se verá totalmente afectado por el uso de smartwatches, ya que es muchísimo más difícil pedirle a una persona que “apague” su reloj, se lo quite o no mire la hora dentro de una institución. Por ello, las normas de dudosa efectividad como la que acabamos de mencionar, se volverán inaplicables ipso facto.

Pero modificará también los modus operandi de sectores como la enseñanza. En efecto, ahora los colegios y universidades deberán adoptar medidas para que los alumnos no se distraigan constantemente mirando su reloj frente a la avalancha de mensajes de #WhatsApp por ser más fácil y tentativo que estar operando el móvil en cada momento. Toda una futura adicción.

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