RFID, NFC y la Violación de la Protección de Datos Personales y Sensibles

RFID es la sigla de Radio Frequency IDentification, (en español identificación por radiofrecuencia), mientras que NFC significa Near-Field Communication o Comunicación de Campo Cercano, ambos conceptos definidos en Wikipedia.

¿Qué significan? Refiere a los dispositivos, sistemas, etiquetas y campos que permiten identificar o comunicar a dos dispositivos electrónicos para transmitirse información sin necesidad de “tocarse”. Solamente hace falta estar cerca uno del otro y que se identifiquen. Este tipo de tecnología es muy utilizado, por ejemplo en tarjetas de transporte público, dónde el usuario acerca una de ellas a un lector que emite el boleto, le descuenta el pago y además le avisa del saldo cargado en esa cuenta. Otro uso común, referente a las RFID, es el de las tiendas de ropa que poseen detectores de etiquetas activadas en las prendas, las cuales son identificadas cuando una persona traspasa su campo invisible y avisa de un posible robo.

Sin embargo, el problema surge debido al “desconocimiento” por parte de los usuarios, de la existencia de este tipo de etiquetas o tecnologías, que permiten identificar los movimientos del usuario, el tiempo en que se encuentran en un espacio y también recopilar información que permite establecer un perfil, que en manos inescrupulosas se presta para violar nuestra privacidad e intimidad (una vez más, sufrimos El Síndrome de Hansel & Gretel).

En base a ésto, la senadora del estado de California Debra Bowen preguntó en una audiencia: “¿Cómo se sentiría usted si, por ejemplo, un día se diera cuenta de que su ropa interior permite revelar su paradero?”.

Y a ello se le suma una mayor amenaza a nuestro derecho fundamental, ya que se han creado nuevos modelos de etiquetas de RFID que ahora son activas respecto a la recogida de datos. La mayoría de las preocupaciones giran alrededor del hecho de que las etiquetas RFID puestas en los productos siguen siendo funcionales incluso después de que se hayan comprado los productos y se hayan llevado a casa, y esto puede utilizarse para vigilancia y otros propósitos cuestionables sin relación alguna con sus funciones de inventario en la cadena de suministro.

Evidentemente, mientras no exista una normativa que las regule, siguen siendo una amenaza a nuestros datos personales y sensibles.

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