Apple Pay y la Privacidad de Nuestros Datos Personales

Esta nota será parte integrante de su publicación en le Número 2 de la Revista Internacional de Protección de Datos y Derecho Informático, a publicarse en papel en breve.

Hace un tiempo ya, en una institución bancaria en Uruguay, se promocionó la inclusión del sistema de pago, retiro y cobro mediante el uso de la tecnología NFC cuyo significado es “Near Field Communication”. Quizá muchos de nosotros ya hayamos experimentado esta tecnología sin que supiéramos que se denominaba así. En efecto, al menos hace una década, empresas de transporte urbano de muchas ciudades del mundo contaban con una tarjeta plástica recargable que luego “descontaba” el pago de un billete cada vez que acercábamos la misma a un dispositivo instalado dentro de los autobuses, trenes o tranvías, emitiendo un pitido para avisarnos de la aceptación y pago. Su uso es hoy moneda corriente.

A su vez, éste tipo de tecnologías también fue llevada a los smartphones hace pocos años, como es el caso de Google Wallet, la plataforma de pago promocionada por Google con el uso de móviles con Android. Sin embargo, esta tecnología no lograba despegar del todo, hasta que se dió un hecho que cambiaría la escena y la catapultaría: entró Apple a la cancha con su Apple Pay y todo indica que estaremos utilizando el pago de productos y servicios varios, solamente con acercar nuestro smartphone a una plataforma de pago (NFC), porque la compañía de Palo Alto ya hizo varios acuerdos con grandes cadenas en EEUU y pronto se extenderá a otros mercados internacionales.

Volviendo al ejemplo del banco y su adopción al sistema de pago mediante NFC, la idea fracasó antes de ser llevada a la práctica, debido a una sola palabra: privacidad. En efecto, lo que el banco no pudo garantizar fue que no se vulneraría la privacidad de las personas y se robaran las cuentas bancarias de aquellas tarjetas que se acercaran a un scanner NFC, por la sencilla razón de que aún no se ha podido añadir encriptación eficiente y en tiempo real que permita disasociar los datos personales de las personas, sus contraseñas y la información del contenido de sus cuentas bancarias. No funciona igual a una tarjeta de crédito/débito, y por ello su uso tuvo cierta reticencia. Pero llegó Apple Pay y ha comenzado a masificarse, y como casi todo producto, software o hardware que Apple lanza, marca una tendencia y se transforma en un ícono cultural de inmediato, seguramente ello sucederá con Apple Pay, por la única razón de que es muy fácil de utilizar y es un alivio para los consumidores diarios.

Sin embargo, a la fecha, aún no se han garantizado las medidas de seguridad suficientes para que un pago o transacción no sea interceptada o clonada “en el aire” y vulnere nuestros datos personales y cuentas bancarias.

Por ello, mientras se intenta mejorar este sistema, mi recomendación es que intenten realizar los pagos sin una persona cerca de vosotros, y además revisen si el scanner NFC no lleva otro instrumento pegado que sea capaz de clonar o robar la información a distancia, como ocurre a veces en los ATMs, en especial en Europa.

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