La Sociedad de Riesgo

¿Se podría decir que la Sociedad de la Información es una Sociedad del Riesgo? ¿Acaso forma parte de una evolución que debe ser regulada por el ordenamiento jurídico?
¿Por qué una sociedad entera es víctima de sus propias acciones y termina por considerarse “en cuarentena” para evitar que propague sus males (o para no contagiarse de otros peores)?
Porque, como bien lo expresa ULRICH BECK (Beck, 1998) en su trabajo La sociedad del riesgo, hacia una nueva modernidad”, la misma modernización en vez de solucionar los problemas que azotaban a la sociedad del siglo XX, en vez de brindarle a las personas, mayores libertades que ampararan los derechos fundamentales, terminó por crear una sensación de vivir rodeados de nuevos peligros y un gran porcentaje los mismos culminaron por volverse una realidad que ahora ataca directamente la Sociedad de la Información y a las libertades personales gracias a la falta de control adecuado desde la esfera jurídica.
A decir de VELARDE, al abundar el acceso y el tratamiento de la información, cada individuo elige aquella que más se adecua a su propia perspectiva (por no decir “conveniencia“), creando su propia realidad, formando grupos de intereses comunes, pero aislándose de la verdadera sociedad, lo que además contribuye a que se pierda el verdadero rumbo de los valores, con la consecuencia directa de un actuar por encima de las normas que protegen a la privacidad y a la intimidad.
De facto, la sociedad actual no comparte los lineamientos de décadas pasadas, tales como la Edad Media, dónde predominaba el factor de la miseria como resultado no querido del destino o de un actuar infortunado de las personas, sino que la misma se subsume en otro factor: el miedo y el riesgo. ¿Qué sentido tiene entonces llegar a la miseria si antes la propia sociedad se ahogará en su propio vaso de agua debido al miedo que existe de que sus datos sean ventilados y publicados en espacios que no deberían, por quiénes no deberían y previendo consecuencias nefastas para la intimidad y privacidad de sus titulares? Es así entonces que ponemos el ojo avizor en el derecho fundamental a la protección de los datos personales y en especial a la autodeterminación informativa que buscará proteger aún más la vida privada, especialmente la propiedad personal antes de sucumbir en la miseria. Ya se han advertido indicios de ello al verificar la gran proliferación de normativa de distintas ramas del Derecho que hacen su referencia a la informática y a la sociedad de la información como marco regulatorio. Esta no es otra sospecha de la importancia y magnitud que representan las Tecnologías de la Información y Comunicación en la vida cotidiana. Se suma además una característica única de la mencionada sociedad: la trascendencia más allá del espacio y el tiempo. En efecto, su velocidad para adoptar nuevas aplicaciones tecnológicas, abandonar las anteriores y desarrollar prácticas distintas constantemente, no es algo que el ordenamiento jurídico deba tomar a la ligera ni tampoco que le sea fácil de regular.