La Sociedad de la Información y la Autodeterminación Informativa

A decir de EMILE LITTRÉ, “Hace algunos años la sociología no existía, y Mr. Comte ha sido el primero en trazar el cuadro de dicha ciencia. Este cuadro, en sus líneas principales ¿es suficientemente exacto? Por mi parte, así lo creo; pero, en un asunto tan nuevo y tan complicado, conviene tener el espíritu abierto á la crítica, no desdeñar ninguna dificultad y estar dispuestos siempre á aceptar las fiscalizaciones, es decir, á someter la teoría á la prueba de los hechos, y sobre todo de los hechos nuevos.”, al cual se le puede complementar con la idea de que un asunto nuevo ahora llama la atención de las personas, como lo es la autodeterminación, en virtud de la cual, el hombre la escoge para sí mismo o para su comportamiento personal153.
La hoy derogada Ley Orgánica 5/1992, de 29 de octubre, de Regulación del Tratamiento Automatizado de los Datos de Carácter Personal. (Vigente hasta el 14 de enero de 2000) establecía en la exposición de motivos las pautas del derecho de autodeterminación informativa, el cual permite proteger los datos de un uso indebido como una de las garantías de los ciudadanos154 acompañada de la definición que FERNANDEZ MARTINEZ hace en su Diccionario Jurídico al referirse a un “derecho de todos los ciudadanos“ a conocer dónde, por quiénes y cuáles datos se recogen por medio de la informática referentes a nuestras vidas privadas155.
El Derecho Fundamental a la autodeterminación informativa es en realidad una libertad cuyo ejercicio es bastante reciente. Esto conspira contra el resultado querido por la propia Carta Magna, debido a que su texto data de años anteriores a la conformación de lo que hoy es la sociedad de la información. Ello demuestra que a pesar de su inclusión como derecho fundamental156, la misma no deja de ser considerada emergente157.
Reza el artículo 18 CE: “1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.
3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.
4. La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.”
Como se puede apreciar, si bien el derecho a la autodeterminación informativa se recoge claramente en el punto 4 del mencionado artículo, en su conjunto se aprecian las protecciones fundamentales de varios derechos, incluyendo la intimidad, acopiada en el punto 1. Sin embargo, nada explicita sobre la vida privada en sí158, elemento fundamental de defensa en una relación de convivencia entre personas (y ahora personas e instrumentos automatizados) dentro de la sociedad de la información. La acotación es válida a la hora de su interpretación, motivo que lleva a la elaboración de este trabajo. Y si bien, el artículo 18.4 expresa que es la Ley la que deberá limitar el uso de la informática, en la actualidad, es la informática la que limita a la Ley, y por ello el título de este trabajo: La autodeterminación informativa limitada.
Podemos remitirnos a lo que expresa el fallo de la sentencia del Tribunal Constitucional159 (TC) 254/1993 de 20 de julio cuando expresa “De este modo, nuestra Constitución ha incorporado una nueva garantía constitucional, como forma de respuesta a una nueva forma de amenaza concreta a la dignidad y a los derechos de la persona, de forma en último término no muy diferente a como fueron originándose e incorporándose históricamente los distintos derechos fundamentales. En el presente caso estamos ante un instituto de garantía de otros derechos, fundamentalmente el honor y la intimidad, pero también de un instituto que es, en sí mismo, un derecho o libertad fundamental, el derecho a la libertad frente a las potenciales agresiones a la dignidad y a la libertad de la persona provenientes de un uso ilegítimo del tratamiento mecanizado de datos, lo que la Constitución llama «la informática»“.
En resumen, a decir de GREGORIO ROBLES, lo que se reconoce a la persona titular del derecho a la autodeterminación informativa, es un poder como sujeto de la acción160 (sea ésta negativa o positiva), aunque en los hechos la misma no se realice.