El Síndrome de Hansel & Gretel (Parte V. Final)

volviendo al hecho de que cada día de nuestras vidas, cuando regresamos a nuestros hogares luego de una jornada de trabajo, de tareas, de compromisos o de descanso y licencia y ni nos percatamos de que hemos dejado guijarros de información personal (y sensible) para que extraños nos rastreen y sepan como secuestrar nuestra privacidad, nuestra vida y utilizarlos para sus propios y espurios intereses en desmedro de nuestra intimidad, sin diferenciar ahora si el agente y el destinatario final es una persona o un instrumento automatizado que actúa bajo sus propios parámetros evidentemente estamos ante la primera fase del Síndrome de Hansel & Gretel (éste todavía no termina de configurarse) en el cual, tal como en el cuento de los hermanos Grimm, podemos ser rastreados por terceros y así vulnerados en nuestros derechos fundamentales.

A decir de GUASTINI, puede distinguirse la intención de los constituyentes según sea subjetiva u objetiva (suponiendo que esta última refiera a una intención racional150), pero si ellos estuvieran vivos en este momento, no dudarían ni un segundo en reclamar el cumplimento íntegro del artículo 18.4 bajo cualquier circunstancia y bajo cualquier amenaza; y ello incluye sin lugar a dudas a los instrumentos automatizados y a las aplicaciones de software inteligentes. Sin embargo comienzan a darse cuenta de que el sistema jurídico no les ofrece alternativa alguna lo que lleva a cada titular de los datos personales vulnerados a perder las esperanzas de recuperar su honor, su integridad, a que se respete su decisión y su vida privada, su intimidad. Como consecuencia, la depresión en la que termina atrapada la persona producto de la sensación de indefensión e impunidad le lleva a darse cuenta de que no existe salida aparente de una situación que le supera y que le viola sus libertades fundamentales, al punto de que el ciudadano ahora duda de la efectividad de un sistema jurídico que se ha tornado obsoleto y que actúa frente a la intromisión de otras personas pero es ineficaz frente a aquellos que no lo son, pero que producen un daño sin ser regulados. Entonces, el daño sí se produce, la violación al derecho fundamenta a la autodeterminación informativa existe, pero no se computa ilegalidad, la ley no se viola y como la LOPD nada dice al respecto, nada puede hacer la autoridad por resguardar un derecho fundamental a la protección de datos personales cuando es atacado por un instrumento automatizado, una aplicación inteligente, un software de móvil o de tableta ¿Contra quién quiere que actuemos? 

Será la respuesta con pregunta de parte de la Agencia Española de Protección de Datos151 ¿contra una máquina? Claro, no se puede. No hay cómo. Entonces aquí se configura el Síndrome de Hansel & Gretel, luego de corroborarse la fase 2, lo que determina que la Autodeterminación Informativa recogida en la Constitución Española en su artículo 18.4 dentro del capítulo de Derechos Fundamentales, es en realidad una autodeterminación informativa limitada; limitada a que sean personas aquellas que se rigen por la LOPD porque en cuanto a instrumentos automatizados dotados de inteligencia artificial y capaces de causar un daño en la esfera personal de su titular…a ellos no les alcanza. La impunidad tiene distintas caras y en este caso su alimento es un ordenamiento jurídico que acusa muchos años de vida sin actualizarse a las exigencias reales de las personas en este siglo que ahora vivimos y padecemos.

Sin embargo, así como los óleos perfumados en el bautismo representan a los discípulos que defenderán la palabra en cualquier adversidad, aquí también los que reconocen mediante la empatía de los juristas que el derecho siempre debe aplicarse para vivir una vida digna y con respeto y tolerancia, buscarán la forma de encontrar victoriosos la libertad en las personas y en la sociedad. Es forma, se denomina Autodeterminación Informativa In Totum. 

 

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