El Síndrome de Hansel & Gretel (Parte II)

Seamos sinceros: si fuera una aplicación inteligente o un instrumento automatizado el que decida recoger la huella dactilar, y el titular se negara a su recogida, ello no impide que se realice de todas maneras, porque como se ha expresado infra y se explicará supra, las leyes se aplican para personas y no para instrumentos automatizados. Por lo tanto, el daño se produce al hacerse de los datos personales sin el consentimiento así como al utilizarse para fines distintos, sean éstos lícitos o ilícitos, pero no se configura la violación de la Ley Orgánica así como tampoco puede el titular accionar contra quién trata los datos por no quedar comprendido en las normas españolas. Significa que a la luz del sistema jurídico, existe daño, mas no existe responsabilidad por el daño, no existe una persona que haya violado la norma y por tanto, no existe sanción, ni reparación, así como tampoco existe una vía de prevención de la recogida de datos personales sin el consentimiento de su titular. La Constitución está; el artículo 18.4 existe, pero no se respeta en este caso al no existir un responsable previsto en la ley. Por lo tanto, el Síndrome de Hansel & Gretel incluye una Segunda Etapa (Fase 2) que refiere a la imposibilidad del sistema jurídico de poder ejercer la LOPD y defender el derecho fundamental frente al accionar de instrumentos automatizados y aplicaciones de software. Frente a esta realidad, el titular de derechos se encuentra en una situación que no tiene salida, que no soluciona su problema y que percibe como su información es violada sin que exista manera de detener y volver a la situación jurídica anterior a la que se encontraba. Por tanto, el sistema ha fallado. No puede ejecutar las leyes y permite que se viole el derecho fundamental. No se cumple, a decir de IGNACIO VILLAVERDE MENÉNDEZ, con la función que le competen a los derechos fundamentales, extraída de la Gesamtverfassung, que es justamente la de determinar ciertos espacios de autodeterminación de la conducta para ponerlos a disposición de los individuos, ni más ni menos, imponiéndose las libertades fundamentales por encima de todas las leyes y limitando así el poder del Estado frente a estos derechos en favor de las personas. Pues al no poder ejercerlo, esto es lo que se denomina Autodeterminación Informativa Limitada, porque se limita solamente a que quien vulnere la misma sea un individuo de carne y hueso, así se podría aplicar la LOPD, pero no se aplica la misma para el caso de que quién lo vulnere sea un instrumento o aplicación inteligente. De esta manera, se configura y se padece el Síndrome de Hansel y Gretel al corroborarse las dos fases del mismo; una de ellas existente desde el momento del nacimiento de la persona hasta la actualidad y sin un final aparente y la segunda fase que se configura desde el preciso momento en que el derecho es exigible ante terceras personas pero no ante instrumentos automatizados y aplicaciones de ordenador y de tabletas así como de móviles.